miércoles, 13 de junio de 2012

¿Recuerdas?

La ventana abierta del humilde salón disponía a los sentidos de una calma envolvente.
Sólo el canto alborozado de un gorrión y el suave suspiro del viento cálido de verano demostraba que el tiempo seguía su transcurso natural.

En el interior la robusta luz del amanecer mostraba la presencia de dos personas sentadas en los sillones revestidos de terciopelo de color tostado.

El más joven sostenía un puñado de fotografías, algunas con una sutil marca amarillenta experimentada por el paso del tiempo. Se las enseñaba al anciano que tenía a su izquierda, éste miraba con una expresión apagada sin inmutarse.

-¿Recuerdas cuándo visitamos la playa de las afueras?- rozaba los cuarenta pero su aspecto desaliñado lo hacía parecer un hermano de su padre. Seguía empeñado en mostrarle una instantánea tras otra.
Sostenía una foto en la que un sol gigantesco se despedía de la costa y se ocultaba trás el océano. El color anaranjado teñía todo el litoral.

-¿Recuerdas que pediste una paella y tropezaste y se la tiraste a mamá, que en paz descanse?-sonrió para satisfacer ese recuerdo, pero su anciano padre seguía con la mirada fija.

Cambió de foto a una en blanco y negro, salía un chico pequeño alzado a hombros por un señor con bigote y gafas ahumadas.

-¿Recuerdas este día en la feria? Aquella bruja me golpeó con la escoba entrando en el túnel...¡que miedo pasé!

Aunque era cierto que los rasgos del padre se mantenían en parte con el pasado de esa foto, su edad avanzada era evidete y la enfermedad lo estaba consumiendo poco a poco.

El hijo no pudo evitar sus lágrimas, y se cubrió la cara con ámbas manos. Las fotos volaron y se desperdigaron en imnumerables direcciones. La última foto mostrada, la de la feria, se posó espectralmente sobre la rodilla derecha del padre. Como despertando de un sueño, éste reaccionó y con un movimiento que pareció eterno, cogió la fotografía.

La observó detenidamente y con un esfuerzo sobrehumano pudo dejar escapar una palabra conciliadora: -...Hijo.

El Sol, que había alcanzado su máxima altura en el cielo, propuso a ámbos un rayo de esperanza.

3 comentarios:

  1. Pues yo ya lo he leído (muy bueno, por cierto) y me he convencido de que deberías mandarlo.. Ahora hazme caso o no, que ya lo tengo guardado en el pc ¬¬ xDD

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  2. Ya lo mandaré si me convence..xD gracias por leerlo =)

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  3. No entiendo por qué no lo he leído antes, pero el caso es que al fin lo he hecho. Es precioso, y la manera en que lo has narrado es tan calmada y pausada que acentúa aún más el sentimiento de desconsuelo. Simplemente me encanta.

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