domingo, 29 de abril de 2012

Calaveras a Estribor ~Capítulo 9: Traición (I)

Cuatro brazos de una endiablada criatura marina se asomaban en la suave línea ondulante que dibujaba el sol en el océano. Eran los cuatro palos que sujetaban las velas cuadras y latinas intercaladas del Laponte, que se expandían debido al fuerte viento favorable del sur.

Navegaron rápidamente hasta las costas cercanas a Puerto Rico, y comprobaron que el buque mercantil estaba esperando en el puerto.

-¡Capitán, estamos llegando al punto de entrega! - dijo Carlitos.
-¡Estad preparados chicos! - el capitán sentía un profundo presagio de que algo sucedería, no obstante quiso correr el riesgo. Dirigiéndose a Saphiro, la alertó: -Presiento que esto va a ser movidito, quédate en el barco y no correrás peligro.

Saphiro asintió, ella también sentía esa sensación; no obstante ninguno de los dos podían ni siquiera sentir lo que iba a suceder en su propio barco.

El Laponte se puso a una distancia prudencial, y esperó que el barco mercantil se acercara para hacer la transacción de la mercancía en alta mar, lejos de  la jurisdicción de la isla.
El barco se fue acercando, y justo cuando se dispuso al lado del Laponte mostró su verdadero aspecto; dos banderas se desplegaron en su trinquete de proa: una española y otra inglesa.

-Malditos perros, se han aliado para detenerme...JAJAJA -Quimera se dispuso a saborear el dulce sabor de la batalla- ¡Cañones preparados chicos!

Nadie se movió, Quimera se dió la vuelta extrañado y un golpe en la cabeza lo envolvió en un sueño indeseable.

Antes de sumergirse en su propia inconsciencia pudo escuchar un grito de su querida Saphiro y un leve murmullo de su agresor...no podía ser cierto, él no...

-¡¡QUIMERA!! - Saphiro corrió hacia él, pero la tripulación pudo interceptarla a tiempo.

-Je..llevaos a estos dos a la bodega, tengo que empezar una batalla contra ese minúsculo barco enemigo - cogió la espada de Quimera que estaba envainada en su cinturón, y tomó prestado el importante mapa que éste tenía guardado en secreto - ¡Acabemos con estos mequetrefes, para poder ir a por NUESTRO TESORO! - alzó el puño y toda la tripulación imitó su gesto gritando, toda la tripulación excepto una persona.

Se llevaron a Quimera y una alterada Saphiro a la bodega, al capitán lo despojaron de su chaqueta y se la pusieron al nuevo capitán amotinado. Encerraron a los dos en una cámara bajo llave y con un pirata como celador.
La joven intentó despertar a su futuro prometido pero sin éxito, no conseguía abrir los ojos.

Mientras tanto la alianza británica-española empezó a lanzar ataques masivos contra la cubierta del Laponte, pero una vez más el barco pirata no vaciló y escapó de las fauces de los proyectiles.

La primera batalla del Laponte sin su capitán había comenzado.

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