domingo, 29 de abril de 2012

Calaveras a Estribor ~Capítulo 10: Traición (II) FINAL

El Laponte viraba a una velocidad casi mágica, esta situación insertaba desesperanzas al navío enemigo que fallaba disparos sin cesar. Y el legendario galeón, por el contrario, giraba alrededor del inmóvil barco errante y disparaba a placer destrozando poco a poco su estructura.

El nuevo capitán se permitió el lujo de bajar a la bodega para hacer una visita a sus prisioneros.

Quimera abrió lentamente los ojos, la niebla que le cegaba se iba disolviendo pero el dolor en la cabeza le propinaba fatiga visual. Se tocó en la cabeza en el lugar donde le habían golpeado, y miró a su alrededor, estaba sentado en el suelo.

-¿Qué ha pasado? - pronunció levemente intentando incorporárse. Escuchaba disparos en el barco y olía a pólvora, sin duda estaban luchando.
-JAJA, ¿ya te has despertado, mi antiguo capitán?
La voz que escuchó por ultima vez antes de desmayarse estaba detrás suya: -Tú, ¡James! - dijo levantándose del suelo y señalando a su compañero.

Dos pistolas a su lado apuntarón al recién despertado capitán, el chasquido de las dos le indicaron que estaban cargadas para acabar con él.
-Yo de tí, no sería tan expresivo o acabarás mal. Y bien, ¿cuándo ibas a revelarnos la existencia de ésto, capitán? - le enseñó el mapa que le había sustraído a Quimera.
-Maldito sinvergüenza...-se palpó en la camisa blanca y se dió cuenta que ya no tenía su adorada chaqueta de capitán- ¡Eso no es de tu incumbencia, ese mapa es de mi pertenencia!

James sonrió con malicia y apretando el mapa con fuerza, ironizó: -No estás en condiciones de exigir nada idiota, es más no deberías pasarte de listo. ¡Traedla!

Un cabizbajo Carlitos traía atada a Saphiro con una cuerda. Una reacción violenta sacudió a Quimera y lo hizo gritar: ¡Suéltala!

-¡Silencio! - James sacó una de las espadas gemelas, la que le arrebató a Quimera y apuntó al cuello de Saphiro. -Si te estás quietecito, no le haré nada a tu damisela.

El Laponte retumbó, un disparo de artillería había destrozado la proa del barco, la explosión hizo que las personas de la bodega cayeran al suelo. Carlitos aprovechó la confusión y pudo arrebatarle la espada a James y lanzarsela a su capitán.

-¡Capitán, cójala!
Quimera la cogió en el vuelo y se dispuso a atacar a los que le apuntaban con las pistolas; con un giro ensartó a uno de ellos con su espada, y el otro al ver el ataque quiso coger la pistola pero se le resbaló de las manos. Este gesto le dió tiempo al capitán para acabar con el segundo atacante, haciendose con una de sus dagas del cinturón interior de la camisa y lanzándosela al pecho.

-Je, una pena que no te unieras al motín idiota - James había cogido una de las pistolas y apuntó a Carlitos, la pólvora inundó su cara y le dió muerte.

-¡NOOOOO! - Quimera se lanzó a por James, pero otra sacudida en el barco lo lanzó contra uno de los orificios donde se encontraba un cañón, y salió despedido del barco hacia las aguas.

-Aquí se acaba tu historia, Quimera JAJAJAJA- James se levantó y volvió a encerrar a Saphiro en la bodega, la cual lloraba por la pérdida de su querido compañero. Estaba muy molesto porque sus hombres no habían podido acabar con el barco contrincante sin su ayuda -Inútiles- pensó.

Una vez que subió a la cubierta, mandó lanzar varias cargas de explosivos al barco contrincante, y acabar rápidamente con él.

Una explosión inmensa acabó la lucha, el navío había sido destruido, y el Laponte aunque dañado podía seguir la senda del robado Mapa del Tesoro del Columbia. James estaba encantado.

***
Mientras el Laponte se alejaba del lugar en busca de su nueva aventura y en manos de su nuevo guía, otro barco rondaba no muy lejos de allí.

Varios tripulantes rondaban en el navío y se encontraron con una sorpresa que golpeaba su barco.
Una de las tripulantes reunió el coraje suficiente para lanzarse a recoger lo que habia golpeado el casco. Para sorpresa de todos, era un hombre y en su mano yacía una espada de una belleza singular.

El capitán de la tripulación alucinado por su brillante empuñadura quiso cogerla para revisarla pero el poseedor de dicha espada despertó y apuntó con ella a los descubridores.

-¡Yo que tú no lo haría! - Quimera no lo sabía, pero tendría que corrir mil y una aventuras con dicha tripulación hasta conseguir su objetivo de rescatar a su amada Saphiro, y recuperar su ansiado barco.

FIN 

**Para conocer la continuación de la aventura de Quimera, debéis leer el relato : Una de Piratas by Spin-chan en storytellerproject.blogspot.com.es

Después de esta aventura en la que Quimera participa, escribiré la continuación de la historia del Capitán Quimera a partir de ese relato (que tendrá otro título diferente a Calaveras a Estribor para diferenciar)


Gracias a todos.

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